[Si hay un tema que no se
agota nunca, ese es el amor. Esta palabra es tan amplia que es imposible
encerrarnos en un único significado. En esta ocasión, solo nos abocaremos al
amor que sucede entre dos personas, como en el anterior.
Hay diferentes tipos de
enamorados. Están aquellos enamorados que son camaleones, cambian y se adaptan
a la personalidad del que tienen al lado. Poseen una cualidad muy particular,
aunque muchas veces muy criticada por los externos a la relación, como es mi caso.
Lo peor es cuando cambian de pareja, y la nueva resulta ser la antítesis o
bastante diferente de la anterior. Todo lo que defendieron en la relación
previa, ahora es parte del pasado y actualizan su versión de enamoramiento, con
mejoras y correcciones de errores, al mejor estilo Google Play.
¡Qué se yo! A mi parecer no
está tan bueno ser así, es como que no sabes quién sos, nunca sos vos. O sí,
sos ese camaleón que se adapta a cualquier entorno. Pero igual, no comparto,
creo que siempre hay que ser fiel a nuestra esencia, buscando puntos de
encuentro, siendo flexibles al cambio, etc.
Después están los que buscan
en el otro, la versión de sus progenitores o alguien de quien hacer cargo.
Estos creo que son los que más se complementan: una persona que desea tratar a
su pareja como un hij@ y del otro lado, alguien que no resolvió sus conflictos
de Edipo o Electra.]
… y me encontraba
escribiendo estas cosas, con nuevas ideas, cuando sucedió lo peor. Lo peor que
me podría haber pasado, quizá por ahora, porque siempre puede haber algo que lo
supere. Espero que no y que este sea el mayor dolor que tenga sufrir, y nada
más.
Empecé este blog, a
escribir, para poder sacarme de adentro una tristeza muy grande que tenía por
la pérdida de un gran amigo. Porque en él y su partida veía lo que no se pudo
hacer por una persona y sí se había podido hacer por otra: mi viejo. Y que
chota y jodida que es la vida, que a un año y un mes, exactamente, me lo quita
a él.
Sí, porque la vida no es eso
que te pintaron. Quizá sea una especie de purgatorio, como menciona el
cristianismo. Porque de otro modo no se puede entender que tengamos que pasar
por cosas tan horribles. ¿Para qué? ¿Con que fin? ¿Aprender? No se puede
aprender desde lo que no querés saber. Todo ese discurso barato de que es
aprendizaje, crecimiento, bla bla, solo lo pueden repetir los que nunca
tuvieron que pasar por nada traumante en sus vidas. Y ponele que sí, que ésta
no es la primera situación fea que paso, tuve otras, pero esta sin dudas es la
peor.
Todavía no sé cómo llevar
todo este dolor, qué hacer con él, donde ponerlo. Por lo pronto me acompaña
todos los días, desde hace bastante ya, parecía que se venía anticipando. Volví
al absurdo, del que solía salir solo de a ratos. Hoy me encuentro viviendo en
él. Replanteando lo que nunca tuvo sentido. Y esperando que siga así, que nunca
lo tenga, porque así es como verdaderamente es.
Seguir por inercia hasta
donde se pueda, después se verá. Frente al dilema de Hamlet entre el ser y no
ser, hoy por hoy, prefiero no ser.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario